Blog sobre la actividad de seguros nacional e internacional

jueves, 14 de mayo de 2009

La incomoda realidad de las Pólizas de Vida Universal-

¿Sirven las pólizas de vida?, desde luego que sirven para que el cliente pague mas dinero por su cobertura, nada mas.

Ahora bien, es importante conocer el porque este comportamiento se produce justo en estos momentos. La crisis económica mundial no ha afectado solamente a los bancos, las compañías de seguros están entre las mas afectadas e inmersas empresas en esta crisis. No por el hecho de que AIG halla hecho crisis, no es así, pues, su crisis, (la de AIG) está demostrada en sus inversiones netamente financieras y en compromisos símiles que buscaban mayores rendimientos por los capitales invertidos en ellas.

Regresando ahora al tema que ocupa el presente post, las pólizas Universales nos prometían rendimientos financieros, en los cuadros ilustrativos los agentes hacíamos llegar a nuestros potenciales clientes, los lineamientos del rendimiento de su dinero a los largo de 3 o 4 décadas de vigencia, al final el asegurado encontraba la palabra prometida: pensión vitalicia, valores de rescate, valor de liquidación, etc… larga lista de etcéteras. Efectivamente, la Póliza Universal reemplazó a la póliza Dotal a equis años de vigencia, también a la de Vida Entera, siendo una herramienta muy importante por su versatilidad a adaptarse a las necesidades y expectativas del mercado asegurador.

La P.U. se podía adaptar a una herencia de valores ahorrados vía póliza, a un monto para ser utilizado en los estudios de los hijos, (yo contraté 5 pólizas, una por cada hijo) la cual funcionaba después de 18 años de vigencia si se tomaba al nacimiento. Existía una columna para los valores ilustrados y otra para los garantizados. Los primeros correspondían a lo que en ese momento pagaba como tasa de interés la aseguradora a sus clientes, y la segunda, a la cantidad mínima que está garantizaba a pagar a su cliente. El valor promedio del mercado era de un 4%. Todos conocemos que desde antes de la crisis las aseguradoras no estaban ya pagando los valores prometidos y estaban mas bien refugiados en los valores garantizados, y aun así, estos eran superiores a los rendimientos obtenidos en el mercado financiero publico (bolsas de valores), o en el mercado de acciones de primer piso.
Es este el principal, (y único), motivo por el cual cualquier póliza universal que se halla contratado ha colapsado en su ilustración y comportamiento económico a lo largo de las ultimas 3 décadas.

¿Qué hacer? Migre su póliza y sus valores de rescate a una póliza a término, esto no le va a gustar a su compañía de seguros, (a su agente de seguros tampoco), pero debe hacerlo. No se puede pagar una prima en exceso por un rendimiento que se planeó años atrás, y que no se compadece con el escenario actual que se vive en el medio asegurador. Su prima será bastante mas barata, hasta un 500% según sea el caso, ahorrará sus valores remanentes en la póliza, y podrá comprar mas cobertura por dólar que invierta. Si bien es cierto que la póliza a termino solamente esta concebida como una modalidad de cobertura pura, que se paga año a año, lo es también el hecho que usted no ahorrará un solo dólar, ni obtendrá un solo beneficio financiero, como ahorros o retribuciones de sus primas pagadas. No descarte que lo vayan a ir a visitar, le van a prometer escenarios magníficos, optimistas, pero no caiga, lea, asesórese de un auténtico profesional que le diga la verdad.

Proponga la migración del contrato, hay mecanismos, el 1035 es uno de ellos cuando es contratada en papel de EE UU, y la sustitución contractual en los demás casos. En conclusión, colegas míos no se atreven a revelar esto por que no es conveniente, pues se ha prometido una cosa que no puede ser cierta, las condiciones del mercado, las finanzas globales, y desde luego, el costo del dinero han variado sin sentido pero no lo quieren enfrentar.

Desde mi punto de vista esto es necesario hacerlo, me refiero a conversar con el cliente del tema pues, de por medio va la estabilidad económica de él, la solidez del contrato y sobre todo, la moral de quien la vende.